miércoles, 22 de octubre de 2014

"LA VIDA NO SE ARREBATA, SE TRANSFORMA" (Prefacio de Misa de Difuntos)



Queridos amigos y lectores:


Como poeta, siempre le escribí poemas a mi madre. Desde la adolescencia.
Hoy, a cuatro años de su ingreso en el Cielo, le escribí estas estrofas, con el mismo amor que he sentido por ella desde niño.


NO FUE UNA DESPEDIDA

Así le dimos el último beso, como
ella nos besaba antes de dormirnos.


Te fuiste, madrecita, sin decirnos adónde,
un día como este, octubre veintidós.
¿Qué misterio sublime, en la muerte se esconde?
¿Es, acaso, el momento del Abrazo con Dios?



La Fe me lo repite, de una u otra forma,
que "Dios nunca arrebata la vida" que nos dio,
porque al llegar la muerte, "la vida se transforma"
por la virtud de Cristo, cuando resucitó.



Y con la Luz grandiosa de su Divina Muerte,
clavado en un madero, ¡a la muerte venció!,
y derramó en el mundo la inigualable suerte
de saber que, con ella, su Luz nos regaló.



Hoy te fuiste, mamita, hoy se apagó la llama
de aquel amor que, a diario, nos dio tu corazón,
y un gigantesco coro de arcángeles te aclama,
al par que nos envías tu santa bendición.



Dr. Francisco Oliveira y Silva 

Asunción, 22 de octubre de 2014
A cuatro años de la partida al Cielo,
de nuestra adorada madrecita.

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