lunes, 9 de septiembre de 2013

¡CÓMO MIENTEN CIERTOS MINISTROS!



Queridos amigos y lectores:

Después de la entrevista que me hicieron ayer en Red Guaraní sobre el tema de la violencia en el mundo promovida por quienes se consideran sus amos, donde toqué, de paso, el tema de las vacunas engañosas, un amigo me hizo llegar un artículo sobre la "famosa" vacuna Gardasil, cuya aplicación fue prohibida en el Japón, ¡y obligatoria en Paraguay! en el gobierno de Franco.
Les acerco el artículo:
AM compartió un enlace a través de Virginia Navia de Riquelme.
Japón deja de aconsejar vacuna contra el papiloma por los daños que provoca
www.miradaprofesional.com
El Ministerio de Sanidad de Japón, resolvió dejar de recomendar la vacunación contra el virus del papiloma humano “por sus efectos adversos”: hasta ahora la autoridad

Los lectores de ese artículo escribieron, al pie del mismo, pidiendo que se aclaren cuáles son los graves riesgos mencionados de manera genérica en la noticia, sin especificar los daños conretos comprobados y registrados.

Entonces decidí acercarles un antiguo correo mío que lo envié a una sola persona, y que ahora lo reenvío a todos.
Les reenvío, entonces, en este escrito mi punto de vista personal que le hice llegar, a fines de marzo de 2013, a un obispo de la Iglesia católica, a la cual pertenezco, con relación a los altos riesgos a los que se exponen las niñitas de 9 a 11 años al vacunarse con las vacuna Gardasil que previene, supuestamente, el cáncer de cuello de útero.
He leído mucho sobre este tema, y he conversado también con médicos de renombre en Paraguay, sobre la peligrosidad de esta vacuna, conocida como VPH, sigla de Virus del Papiloma Humano, porque previene, supuestamente, dicha infección.
Después de toda la investigación informativa que realicé sobre esta vacuna, me convencí de que la misma fue aplicada en Paraguay solamente por razones políticas y crematísticas, y no por la salud de nuestras mujeres.
Y llegué a la conclusión, firme y segura, de que NO SE DEBE APLICAR ESTA VACUNA, porque no ofrece la verdadera solución al problema.

Lo peor de todo es que el Ministerio de Salud, con inexplicable y sospechosa avidez, prepotente y autoritariamente decidió aplicarla en todas las escuelas del país, obligatoriamente y de manera compulsiva, sin previa comunicación a los padres de estas niñitas, acerca de la naturaleza de esta vacuna y sus riesgos, como si el Ministro tuviera la potestad de secuestrar a los padres, el derecho de velar por la salud de sus hijos.
Después del revuelo nacional causado por las publicaciones que hemos hecho sobre el particular, y por la intermediación de la Jerarquía de la Iglesia católica, solicitada por los padres, porque las brigadas de vacunadoras ingresaron también en colegios católicos, el Ministro Arbo dio a entender a los Prelados, que organizaría encuentros con los padres para dialogar con ellos y recibir el permiso correspondiente, para proseguir con las otras dos dosis restantes, ya que la primera dosis ya se la había aplicando a miles de niñas.
Como aporte a los dignatarios de la Iglesia, defensora siempre de la consolidación e integridad de la Familia, yo le acerqué a uno de nuestros obispos este escrito que ahora les hago llegar a todos ustedes.

Pese a las promesas del Ministro, parece que ordenó que se la siguiera aplicando secretamente, ya sin mención alguna por parte de la prensa, y sin haber realizado ninguna de las reuniones informativas que el Ministro había prometido.
Esto raya en lo miserable: burlarse de tan respetables interlocutores eclesiásticos, y salirse con la suya, como si esto fuera un juego de criaturas donde la mentira entra a formar parte del mismo.

ESTE ES EL MENSAJE QUE YO PREPARÉ PARA EL OBISPO:


Muy querido Monseñor:
Le agradezco vivamente por el calificativo de "hermano" que me brindó en su última nota, porque me ha hecho vivir más intensamente mi radical pertenencia y amor a la Iglesia, por cuyo esplendor y belleza seguiré luchando hasta la muerte.

Me alegré mucho por la responsabilidad de nuestros médicos católicos consultados acerca de la discutida vacuna Gardasil aplicada a niñitas. Sus respuestas claras y objetivas, contribuyen a la mejor dilucidación acerca de la disposición ministerial de vacunar con este producto, en forma masiva y obligatoria, sin información previa a los padres, y justo a meses de irse del gobierno.

He leído también las conclusiones que, de estos cuatro informes médicos se derivan.
Por mi parte, yo he llegado a cinco afirmaciones, cuya validez es innegable:

1. La abstinencia sexual hasta llegar al matrimonio, que es doctrina firme de la Iglesia católica, es el único método infalible para:

  • a) Evitar el virus del papiloma, la sífilis, el sida, y todas las ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual),
  • b) Evitar los embarazos y abortos en la pubertad y adolescencia (Método ABC).
  • c) Asumir la sexualidad en su dimensión plena: biológica, psicológica y espiritual, para no degradarla reduciéndola a un simple acto hedonista e irrelevante.
Las familias que no profesan nuestra religión, tienen la libertad de tomar otras decisiones y hacer vacunar a sus niñitas: pero, tratándose de menores, debe respetarse siempre el derecho de los padres a informarse y decidir acerca de cualquier acción a realizarse sobre sus hijos.
De estas consideraciones se llega a dos reflexiones:

* Reflexión biológica:
Con pastillas y vacunas no se consiguen estos tres objetivos de un modo seguro. Además, se están combatiendo las consecuencias del problema, no sus causas.

* Reflexión psicológica y espiritual:
Dándoles pastillas y vacunas a niños y adolescentes, se les está dando, al mismo tiempo, el mensaje errado de que, tener sexo a cualquier edad y con cualquiera, es una actividad normal, lícita y sana, como cualquier otra actividad lúdica, con tal de que "cuidarse", es decir, de que no contraigan enfermedades, ni se produzcan embarazos.
Este enfoque errado es pernicioso en extremo. Puede llevar a crímenes pasionales.
Los propulsores de la Ideología de Género han acuñado esta frase ridícula: "Cuidándote, nos cuidas a todos".
Digo "ridícula" porque dicha advertencia, tan superficial como inalcanzable, enfoca la actividad sexual como si fuera una actividad pública y colectiva, siendo que, por naturaleza, la misma tiende a realizarse de manera íntima y personal.
La campaña de vacunación masiva, sin embargo, refirma ese descabellado precepto hedonista, contribuyendo a banalizar la sexualidad y la fidelidad en la relación de amor, la cual es otro medio más que seguro contra el papiloma y demás ETS.

2. No existe equilibrada relación "riesgo-beneficio", como para aconsejar esta vacuna. En ABC-Color, del 9 de noviembre de 2011, en el artículo titulado "La próxima vedette", referente a la vacuna Gardasil, desaconsejando su uso para niñitas, se lee: ¿Por qué la Dra. Harper, siendo una médica reconocida, incluso fue asesora de la OMS, no ha sido escuchada? La investigadora se animó a decir que "la vacuna es más peligrosa que el cáncer de útero".
3. Existen necesidades de salud mucho más urgentes: la desnutrición infantil; el desabastecimiento de insumos de primera necesidad, como antihipertensivos, en centros de salud y hospitales, siendo la Hipertensión la primera causa de muerte en Paraguay; la actual epidemia del dengue que está haciendo colapsar hospitales, incluso los privados; la falta de un corazón artificial, de cuya compra se está ocupando, por medio de una colecta, la ciudadanía; la falta de camas de terapia intensiva; etc. etc.

Llama la atención, negativamente, tanto celo del Ministro por atender, con herramienta insegura, la prevención de un cáncer "probable" dentro de 20 años, ante necesidades "reales" que están afectando ahora mismo a la población. 

4. No se realiza un control serio de las niñitas que cuentan con la autorización de sus padres para vacunarse, ni de haberse dado una información seria a los padres, no escuchando solo la voz parcialista de los funcionarios del Ministerio de Salud.

5. No se sabe quiénes y cómo llevarán el control de los daños ocasionados por esta vacuna, especialmente los más graves y las muertes, porque estas autoridades sanitarias que llevan adelante la campaña de vacunación, se irán antes de que estos daños puedan presentarse.
¿A quién, entonces, se presentarán los reclamos?
Es como decir: lanzan el problema, sin asumir las consecuencias ni la reparación de los daños causados por el mismo.

Todo nos lleva a pensar que, como ha sucedido ya en otros países, estos funcionarios no están siendo movidos por su real interés por la salud de la ciudadanía, sino por los premios monetarios que cobrarán, en relación al número de pacientitas vacunadas.

Recomendar la no vacunación será no solo un acto patriótico y humanitario, sino una obra de caridad para con los más frágiles y desprotegidos: las niñitas inocentes, y sus padres ignorantes de los peligros.

Le saludo, con cariño y respeto:
Dr. Francisco Oliveira y Silva.
Cel.0985 24 26 01

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