martes, 18 de febrero de 2014

¿Premio Nobel a la mujer paraguaya?



Esas feministas, fanáticas y agresivas contra la moral cristiana y la Iglesia, son ciertamente mujeres paraguayas, pero no son la mujer paraguaya gloriosa y heroica a la cual se refirió el Papa Francisco.
Francisco Oliveira y Silva


Queridos amigos y lectores:

Ante la curiosa repercusión que tuvo la frase del Papa Francisco, expresando su deseo de que la mujer paraguaya sea premiada con el premio Nobel, sentí la necesidad de escribir algo, para que no se tome esa propuesta con tanta ligereza y superficialidad, tal como lo relata ABC Color, edición impresa, en sus páginas 12 y 13 del 15 de febrero de 2014.

Papa Francisco.


Verdadero contexto


Dichas expresiones del Papa surgieron en la espontaneidad de una conversación que él mantuvo con dos argentinos que estuvieron exiliados en Suecia; pero se las tomó como si sus expresiones hubieran salido de un documento papal dirigido explícitamente a la mujer paraguaya.

Hasta Horacio Cartes y la ministra de la Mujer embalaron en el tema, y compartieron las expresiones del Papa entendiéndolas literalmente. ¡La ministra Ana Baiardi habló de «postulación papal», y que la tramitaría a través del Ministerio de Relaciones Exteriores!

¡Cuánta superficialidad en nuestras autoridades! Por eso estamos como estamos.

He sentido entonces la necesidad de explicar cómo deben interpretarse dichas expresiones, para no incurrir en errores, ya sea con respecto a la personalidad, supuestamente heroica, de nuestras compatriotas, ya sea con respecto a la objetividad y seriedad del Papa. No faltó algún locutor, chabacano e irreverente, que soltó la siguiente expresión, creyendo ser chistoso: 

«¡A lo mejor Bergoglio tuvo algo con alguna paraguaya!»

Debo aclarar, ante todo, que yo soy feminista, y que, como tal me manifiesto en mis libros, artículos, conferencias, y entrevistas por radio y televisión. Siempre me he declarado feminista, pero en el verdadero sentido de la palabra: es decir, como un promotor del valor de la mujer, tan despreciada por muchos, y de su igualdad al varón en dignidad y en derechos, pero no en su biología sexual, ni en su personalidad psicológica,  extensión indebida e irreal que pregonan los del lobby del feminismo de género, como si hombre y mujer fuesen iguales en todo. 

Lo he citado a Dante, que dijo: «Si quieres conocer la verdad, vete al mundo de las mujeres», y a Ortega y Gasset que dijo que «los valores que la humanidad ha ido alcanzando a lo largo de siglos de civilización, se encuentran atesorados en el corazón femenino».

Pero también soy realista, y no pretendo capitalizar para mi postura expresiones provenientes de personalidades tan importantes, como lo es hoy el Papa Francisco, sin apreciar el alcance real de dichas expresiones.

Las expresiones y sus sentidos


Para analizar y precisar su alcance, voy a copiar aquí,  textualmente lo que dijo el Papa acerca del heroísmo y la gloria de la mujer paraguaya. Lo dijo en por lo menos tres oportunidades, con más o menos palabras, pero siempre aduciendo el mismo motivo de su admiración hacia nuestras compatriotas: su heroísmo en la Guerra del 70’. Esto es lo que dijo el Papa:

«A mi juicio, la mujer paraguaya es la mujer más heroica de América. Después de la guerra (contra la Triple Alianza) quedaban ocho mujeres por hombre. E hizo esa gran opción de tener hijos, ¿no?, para salvar la patria, la lengua, la cultura y la fe. Yo desearía que algún día el Comité del Premio Nobel le otorgara el Premio Nobel ¡a la mujer paraguaya! Por haber salvado la cultura, la patria… ¡heroica! ¡La propongo!».

1) Se refirió obviamente a las mujeres de la Guerra Grande, como símbolo de lo que es capaz una mujer paraguaya que, en medio de tan espantosa tragedia, y habiendo quedado ocho mujeres por cada hombre en promedio, aquellas mujeres, sin retacear sufrimientos, «hicieron la gran opción de tener hijos, ¿no?, para salvar la patria, la lengua, la cultura y la fe: ¡heroica!».



Más claro, agua: las mujeres de la Guerra Grande son el ícono, el símbolo, el emblema, el ejemplo al que debieran aspirar las mujeres paraguayas de hoy.

El Papa, conocedor de la historia, las propuso como un ideal, dignas del premio Nobel. Se refirió a la historia no a la actualidad.

2) En literatura existen expresiones como la hipérbole, la metonimia, la metáfora, la antonomasia, y otras que, siendo exageraciones, se relacionan con la realidad a la que se refieren, y ayudan a visualizarla mejor.

En rigor son mentiras que guardan cierta relación con la realidad, y que, dentro de un contexto, nos permiten comprender mejor lo que el escritor, o el periodista, o el personaje famoso, se proponen comunicar.

Consideren estos ejemplos:

«Asunción, madre de ciudades» (por Asunción del Paraguay).

«La voz» (por el cantante Frank Sinatra).

«El ángel andaluz» (por el poeta Federico García Lorca).

«La voz de América» (por la cantante Mercedes Sosa).

«Sucursal del cielo» (por Caracas, Venezuela).

«Los repolleros» (por los del club Libertad-Paraguay).

«El ciclón de barrio Obrero» (los del club Cerro Porteño-Paraguay).

«La ciudad de las luces» (París).

«La ciudad que nunca duerme» (Nueva York).

Y cientos más que ustedes sin duda conocen, como el popular:

«Te merecés un monumento» (por algún gran favor que nos hicieron).

Habrán podido apreciar las mentiras que encierran dichas frases tan creativas pero, a la vez, la muy estrecha relación existente con la realidad, sin ser ellas la realidad.

Así:

«Asunción madre...», fue madre de ciudades, pero ya no lo es.

«Los repolleros» en algún tiempo pasado se plantaban repollos donde hoy se encuentra el estadio del club Libertad, pero hoy ya no.

«El ciclón de barrio Obrero», por el ímpetu de sus jugadores, similar al del ciclón meteorológico, pero ellos no son dicho evento.

Francisco y sus expresiones


El mismo Papa Francisco, como argentino muy propenso a emplear ese lenguaje tan expresivo, y que llega mejor al alma y al entendimiento de la gente, lo utiliza a menudo en sus catequesis.

Voy a citar tres ejemplos:

«El pastor debe tener olor a oveja», se refiere a que el cura debe meterse entre la gente, especialmente entre los más alejados, los que viven en las periferias, pero no que deba tener olor a dicho animal.

«La Iglesia no puede encerrarse mirándose el ombligo», expresa también el pensamiento anterior, pero no que la Iglesia tenga ombligo.

«La corte vaticana es la lepra del papado», se refiere a los eclesiásticos que ocupan altos cargos en el Vaticano, los cuales no buscan servir a las personas, sino recibir las adulaciones de las mismas, pero no que sean leprosos.

3) En la realidad histórica y en la actual: las mujeres actuales, ya no son las de aquel tiempo. El tiempo transforma muchas cosas. Para bien o para mal. No pocas veces para mal, como en este caso.

De las mujeres de la Guerra Grande, dijo el Papa que son heroicas.

Héroe, dice el diccionario, es «el que se distingue por sus acciones extraordinarias, o su grandeza de ánimo. Femenino: heroína».

Heroísmo: Actitud propia de los héroes.

Heroico: que demuestra heroísmo.


La mujer paraguaya en el presente


Nos preguntamos: Las mujeres paraguayas de hoy, ¿también son heroicas? ¿En qué? ¿Lo son todas, o solamente unas pocas? ¿Quiénes son esas pocas? ¿Cómo identificarlas? ¿Solo a ellas se les daría el premio Nobel? ¿O se entregará ese premio al Gobierno paraguayo, o al ministerio de la Mujer, para que lo distribuyan entre las heroicas?

La heroica mujer paraguaya.

Respondo: es más que obvio el hecho de que muchas mujeres paraguayas están muy lejos del calificativo papal de «heroicas».

En efecto, ¿cómo puede considerarse heroica a la mujer que, libremente, aborta para no asumir la responsabilidad de la disoluta o imprudente vida sexual que lleva? ¿O la mujer que alienta esas prácticas con la mentira de que es un derecho humano, como lo enseña la ONU y pretende que se convierta en ley en todos los países?

No estoy seguro del número de mujeres que recurren al aborto. Pero, de todos modos, esas mujeres, ciertamente, no son heroicas.

El Papa dijo, precisamente, que el no haber abortado, sino el haber tomado «esa gran opción de tener el hijo», aún en medio de las inmensas penurias y sufrimientos sin fin que trajo aquella Guerra del 70’, es una de las razones para considerarlas heroicas.

Y menciona ese motivo en primer lugar al decir:

«A mi juicio, la mujer paraguaya es la mujer más heroica de América. Después de la guerra (contra la Triple Alianza) quedaban ocho mujeres por hombre. E hizo esa gran opción de tener hijos, ¿no?»

Las mujeres que han hecho la opción de tener el hijo, en aquellas infernales circunstancias de la guerra, «para salvar la Patria»  desangrada ya de pobladores, ¡esas deben ser consideradas ciertamente heroicas!

No estoy seguro del número de mujeres que recurren al aborto. Pero, de todos modos, esas mujeres, ciertamente, no son heroicas.

Hoy, por desgracia, no pocas mujeres paraguayas, muy sueltas de cuerpo y de criterio, hablan ya de otras opciones.

La opción sexual, o perspectiva de género, que es la falsa teoría que sostiene que la mujer tiene el derecho a optar por ser lesbiana, intersexo, heterosexual, zoofílica, o lo que quiera hacer sexualmente, cada mes, o cada año, todo en el mismo nivel, «porque todo eso es tan normal como la heterosexualidad», según dicen ellas, sin ningún respaldo científico, imbuidas por tan descaminada enseñanza de origen marxista. 

El gobierno del ex obispo Fernando Lugo quiso implantar esa maldita enseñanza en las escuelas y colegios a través del Ministerio de Educación, creador del fatídico Marco Rector Sexual que, por presión de la ciudadanía, fue derogado. Muchas mujeres del gobierno de Fernando Lugo, y las del actual gobierno (de Horacio Cartes) están apoyando tan espeluznante como letal teoría.

La opción de abortar, o de interrumpir el embarazo, como se dice ahora, en el nuevo lenguaje políticamente correcto, que minimiza cualquier crimen o comportamiento funesto o vergonzoso.

Sostienen que abortar es un derecho humano, y a los distintos programas de aborto le dan el calificativo «políticamente correcto» de «Plan de salud sexual y reproductiva».

Lo dicen como si se tratase de extraerse un quiste ovárico. De hecho, en las manifestaciones de feministas fanáticas españolas, se escucha la frase: «¡Saquen sus rosarios de nuestros ovarios!». Se aborta, y todo tranquilo. «Mi panza es mi panza». Pero eso no es así.


«Esa frialdad, dice el Papa, contrasta con los problemas de conciencia, los remordimientos que, al cabo de unos años, tienen muchas mujeres que abortaron. Hay que estar en un confesionario y escuchar esos dramones, porque saben que mataron a un hijo». (El Papa Francisco, best seller publicado por Sergio Rubin y Francesca Ambrogetti-Argentina).                                                                                                    

Planes del gobierno


El actual gobierno denota igual tendencia, a través del POLAN, y del PLAN NACIONAL DE SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA PARAGUAY 2014 - 2018, del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, a cargo del Dr. Antonio Carlos Barrios, ministro, y de las mujeres:

Dra. Teresa Barán Wasilchuk, Viceministra.

Dra. Lida Mercedes Sosa Argüello, Directora General de Programas de Salud.

Dra. Karen Elizabeth Díaz G.Directora, de Salud Sexual y Reproductiva.

El Gobierno de Horacio Cartes que, a través de la ministra de Cultura, Mabel Causarano, ha declarado «De interés nacional» el día del orgullo gay; y la ex ministra de la Mujer, Gloria Rubín (no sé si también la actual, Ana Baiardi), promovía el lesbianismo, la perspectiva de género, el aborto; y la trajo a la ya en España detestada Bibiana Aído, del fracasado gobierno de Rodríguez Zapatero, para disertar, sin ser médica, sobre su espantosa afirmación de que «un feto no es humano hasta las 14 semanas».

Mabel Causarano, ministra de Cultura.


Sostienen que abortar es un derecho humano, y a los distintos programas de aborto le dan el calificativo «políticamente correcto» de «Plan de salud sexual y reproductiva».

No creo que Horacio Cartes, ni las mujeres de su gobierno que insisten en legalizar el aborto y las perversiones sexuales, deban adherir a la propuesta del Papa sin lavarse antes la mente y el alma, porque el Papa clama por el respeto a la vida, la familia y la sexualidad, tal como Dios las creó, y abomina las «presiones internacionales que pretenden destruir el Plan de Dios».

Esas mujeres paraguayas pro-aborto,  están muy lejos de entrar en el concepto papal de mujer paraguaya heroica.

El elogio no es para…


4) ¿Qué porcentaje de mujeres paraguayas optan por abortar? Son muchas, según cifras oficiales, incluyendo un creciente número de adolescentes, de las cuales algunas mueren durante el acto del aborto.

A partir de esa triste realidad, las autoridades del Paraguay, muchas de ellas mujeres, proponen y enseñan la necrofílica doctrina de la Salud sexual y reproductiva, que no es otra cosa que el aborto, y pretenden convertirlo en ley, como en otros países autodenominados progresistas.

El Papa dijo: «No debe esperarse que la Iglesia cambie su postura sobre esta cuestión (aborto). No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana.».

Los que pretenden legalizar el aborto, antes que implementar una adecuada y eficaz educación sexual cuya alta eficacia redundará, obviamente, en la prevención del Sida y de los embarazos de adolescentes, se asemejan a los que prefieren invertir en la compra de ataúdes (el aborto legal), en lugar de adquirir medicamentos para salvar las vidas: la sana y correcta educación y formación en la sexualidad.

"No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana". (Papa Francisco)

El Papa propone el premio Nobel, NO para las mujeres paraguayas pro-aborto, sino para las heroicas, las que hacen esa gran opción de tener el hijo.

Una verdadera educación sexual debe llevar a los adolescentes a tomar la decisión de no tener relaciones sexuales ocasionales, ni considerarlas una diversión, sino la expresión de un amor responsable y fiel. Ese es el único camino eficaz, como dijimos más arriba,  para erradicar el Sida, los embarazos de adolescentes, y el aborto.

Las mujeres paraguayas y la Iglesia


5) Hay mujeres que agravian a la Iglesia católica. Es muy frecuente leer declaraciones de feministas radicales, es decir, las fanáticas, soberbias y recalcitrantes, algunas de ellas empotradas en el Ministerio de la Mujer, en el de Ministerio de Cultura, y en otros, que se despachan con frases ofensivas contra la Iglesia católica calificándola de «Iglesia pedófila», «inquisitorial», «cavernaria», «troglodita y represora».

Yo respeto su libertad para expresarse como les parezca conveniente.

Pero sostengo que no serán esas tampoco las mujeres paraguayas para las cuales el Pontífice propone para el premio Nobel.

Las comprenderá, es cierto, pero no pedirá ningún premio para ellas.

Esas feministas, fanáticas y agresivas contra la moral cristiana y la Iglesia, son ciertamente mujeres paraguayas, pero no son la mujer paraguaya gloriosa y heroica a la cual se refirió el Papa Francisco.
Y no lo son porque ellas no promueven ni la patria, ni la cultura, ni la lengua, ni la fe, que son los méritos de nuestras heroínas de la guerra, destacados por el Papa para proponerlas al Nobel.

No promueven la patria. ¿Qué hicieron están haciendo esas y muchas otras mujeres de hoy, por la patria? Y si lo han hecho, ¿quiénes son, para darles a ellas el premio?

No promueven la cultura. Se proponen desterrar la cultura paraguaya e instalar una cultura foránea, impuesta por la ONU, sin que muchas de las demás mujeres que tampoco son heroicas, les ofrezcan resistencia alguna, pese a contar con el respaldo de nuestra Carta Magna que admite una sola forma de familia, y no tolera el aborto.

Esas mujeres rompieron con la cultura paraguaya, y quieren imponer otra cultura antipatriótica.
 
No promueven la lengua. Porque, en vez de hablar el guaraní, como lo hacían aquellas heroicas mujeres, o un bien hablado castellano, han comenzado a expresarse en un castellano errático y extraño, promovido por presiones extranjeras, que dicen que es necesario hablar así ahora, para «visibilizar a la mujer», duplicando innecesariamente el masculino, y diciendo «todos y todas», «paraguayos y paraguayas», «atentos y atentas», además de encubrir comportamientos sórdidos, criminales o reprochables, con un lenguaje aséptico, que aparenta inocuo, como lo de salud sexual y reproductiva, en lugar de aborto; o «trabajadoras del sexo» en lugar de prostitutas; «métodos alternativos de interrogatorio», en lugar de tortura. Esto es una creación del marxismo de Friederich Engels, cuyo objetivo final es destruir el idioma, la familia y la sexualidad.

No promueven la fe. Porque, en lugar de transmitirla, como lo hicieron aquellas mujeres de la Guerra Grande, insultan a la Iglesia católica con los epítetos señalados más arriba. Y en lugar de difundir el mensaje evangélico de Jesús, difunden la nefasta doctrina de la ideología de género que permite dar rienda suelta a la lujuria sexual y dar al traste con el mensaje de la Iglesia.

Esas mujeres rompieron con la cultura paraguaya, y quieren imponer otra cultura antipatriótica.

La propuesta del Papa, como vemos, no es premiar a todas las mujeres paraguayas, sino a quienes lo merecen.

Luchadora, mujer paraguaya.

Además, como la frase «la mujer paraguaya» es una entelequia, es decir, no existe más que como puro y perfecto concepto abstracto, las palabras elogiosas de Francisco no deben tomarse como un aplauso para todas las mujeres nacidas en este país, sino como un modelo de mujer inspirado en las heroicas mujeres de la Guerra contra la Triple Alianza.

La propuesta del Papa puede tomarse, entonces, como una delicada advertencia a nuestras compatriotas, expresadas en la siguiente consigna: «Mujeres paraguayas: sean ustedes como las mujeres de la Guerra grande: heroicas, optando por tener hijos, luchando por mantener la fe en Dios y la cultura de la Patria paraguaya, porque aquellas heroicas mujeres sí son dignas de un Premio Nobel».
Nada más: pero tampoco ¡nada menos!

Cordiales saludos,


Dr. Francisco Oliveira y Silva.

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