lunes, 21 de marzo de 2011

(parte 9) y última) Preguntas de respuesta imposible..., para los creadores del “Marco Rector de la Educación sexual” del MEC.

30. ¿Puede alguno de los instructores o instructoras del MEC, disertar por una hora, al menos sobre el tema “La axiología antropológica a la luz de la clasificación tipòlógica de Spranger? (Si van a “deconstruir” necesitan demoler antes la tesis científica de este psicólogo cuya clasificación tipológica se funda en valores).

Y si no son capaces,

¿Por qué se atreven a destruir incluso aquello cuyo valor ignoran?
Nuevamente patentizan su necedad.

31. ¿Por qué no pensar en un valiosísimo “Marco Rector Pedagógico de la educación en el Patriotismo y el amor a la nacionalidad de los paraguayos”, en vez de ocuparse de la genitalidad, de una manera denigrante, como si el sexo estuviera en nosotros, “paraguayos y paraguayas” solo para el placer de “todos y todas” ? (jerga del MEC).

En efecto: los valores del patriotismo y el amor a lo nuestro (el folclore, las artesanías, las músicas, las tradiciones profanas y religiosas, nuestras campiñas, y los recursos naturales de nuestros bosques y ríos, etc.) ya casi no existen.

Lo mismo pasa con las Fuerzas Armadas, otrora “gloriosas”.
En Venezuela las Fuerzas Armadas se acaban de proclamar “socialistas”, como si fuera correcto ser mantenidas por el Pueblo, para ponerse al servicio de un solo partido político. ¿No se llegará a esto en Paraguay? Estamos yéndonos por ese camino.
Nuestras Fuerzas Armadas están casi destartaladas, sin rumbo ni poder alguno de defensa, en caso de que se presenten situaciones de contiendas internas, o conflicto armado con otros países que nos agredan. ¿Cómo defendernos? ¿Cómo cuidar nuestra soberanía? ¿Cómo incentivar, en niños y jóvenes, el valor para defender a la Patria en caso que esta “nos llame a cumplir el gran deber?

Sin patriotismo, somos como carne blanda, listos para ser devorados por otras culturas cargadas, esas sí, de antivalores, de Sida, de abortos, de costumbres licenciosas, del consumo de drogas a gran escala, de violencia asesina en colegios y Shopping (como ocurre en EE.UU. y Europa), y del libertinaje terrorista en cualquiera de sus formas.

Sin patriotismo, somos como una casa sin techo, y sin cimientos: un fantoche de “nación”, muy fácil de ser atrapada por el primero que pretenda capturarla por las armas; o, como ahora con lo del Marco Rector, por una feroz colonización ideológica, sin tener capacidad de respuesta, similar a la de otros países, como Chile, en los que arde viva la llama del amor a la Patria, el cariño por el terruño, y la valoración de todo lo nacional.

Esos países, sea dicho de paso, tienen también muy alto su índice de competitividad y preparación académica. Es así como Chile está en el puesto 30 sobre 133 países; mientras que Paraguay, ¡en el puesto 127! Son hechos incontestables que nos dan plena razón, en lo referente a la riqueza que representa el celo por guardar con amor la identidad nacional.

El gran Educador y sacerdote católico José Kentenich, fundador del Movimiento y las Comunidades religiosas de Schönstatt, solía repetir en sus homilías, estando en Chile: “Chile docet” (se pronuncia “dochet”), que en latín significa “Chile enseña”.
Enseña, sí, no solo en espiritualidad y compromiso radical y recio con la causa del cristianismo, y de la misión personal que Dios nos encomendó a cada uno desde el vientre materno, sino en muchos otros valores, como el de la profunda, sincera y hasta fogosa solidaridad, la cual se hizo emblemática en el planeta, con motivo de la tragedia de los 33 mineros que, contra toda esperanza de los especialistas, pero acompañados con amor, fuerza mental, fe y optimismo por todo Chile, lograron ser rescatados. El ejemplo comenzó desde arriba, cuando el Primer Mandatario, Sebastián Piñera, que montó guardia junto a la mina siniestrada, desde el primer momento del operativo de rescate, hablaba a Chile y al mundo, ante las cámaras de televisión y los reporteros gráficos de la prensa mundial, diciendo que “todo Chile asume esta causa como propia, y que se logrará el objetivo del rescate con vida de los 33 mineros, con la ayuda del que está allá arriba”… (Y señalaba el cielo). Y las lágrimas de dolor se trocaron en lágrimas de dicha infinita cuando, después de setenta días, fueron emergiendo estos hombres, como paridos nuevamente, pero esta vez desde las entrañas más profundas y tenebrosas de esa tierra, que pudo haber sido su tumba, de no haber mediado el patriotismo ejemplar del pueblo chileno. Su Presidente, entonces, culminado el operativo, expresó todo su júbilo ante el hecho, exclamando la frase, que hace siglos se hizo famosa en Chile: ¡Viva Chile, mierdaaa!!
Y el grito de “¡¡viva!!”, respondido por todos los presentes, retumbó en esa población improvisada, que dieron en llamar “La aldea de los 33”, donde se podía ver flameando, en cada carpa, la tan amada “banderita chilena”, por la cual muchos héroes chilenos han dado la vida. Y todos, llorando aplaudían la frase y al que la dijo, ¡al límite de emociones increíbles! Los cineastas seguían filmando, pero en vivo, esa gran película que, según lo prometieron, pronto estará en cartelera. Todos, por supuesto, querrán ir a verla, para revivir aquellos momentos de angustia, de tensión y de esperanza. Esa película, ciertamente, será una de las más taquilleras de la historia, no porque en ella se tratan temas de violencia, o de explosiones gigantescas, o de fantasías monumentales de dragones y fuerzas misteriosas, o de poderes invisibles, sino porque es un fragmento de historia verídica, que demuestra, en vivo, ante las cámaras de filmación, pero sin maquillajes, la fuerza, también verídica, del amor, de la fe, y de la identidad de un pueblo solidario que amó, como si fuera un familiar más, a cada minero rescatado de la terrible mina San José, emergiendo con su casco y sus anteojos oscuros, los cuales, ciertamente, ocultaban lágrimas incontenibles, por estar viviendo la insólita experiencia de poder asistir al propio nacimiento. Y los jóvenes chilenos, conmovidos por tan sublime lección de fuerza y patriotismo, de amor a sus hermanos mineros, y de identidad nacional, tomándolos como íconos del heroísmo real, no el de los héroes de cartón y plástico, por mucho tiempo adoptaron la moda de llevar, como sus ídolos, el casco de minero como parte de su atuendo, idéntico al que llevaban los 33 mineros rescatados.
Es que “Chile docet”, “Chile enseña”.

Y esa es la lección que debemos dar en nuestras aulas si queremos ser grandes como nación. Chile lo ha logrado y nos enseña: ¿por qué no seguir su ejemplo?

32. ¿Están conscientes ustedes los del MEC, de que, con el Marco Rector Pedagógico, se está queriendo meter en escuelas y colegios, bajo fachada democrática, educativa y de nobles ideales, la ideología comunista, según la cual todos somos “iguales” (¡menos los del Gobierno, por supuesto, que tienen sus mansiones y sus cuentas secretas!, me refiero a Rusia), y en virtud de dicha “igualdad”, enseñar que el hombre es igual a la mujer, que el homosexual es igual al heterosexual, que el matrimonio normal, es lo mismo que el matrimonio gay o “igualitario, y que la ideología de tu hijo debe quedar en manos del Estado? Esa ideología, como vimos, fracasó trágicamente en Rusia: ¿Sabían ustedes eso?

33. Y ahora les pongo un dilema, que consiste en un razonamiento de dos puntas o “cuernos”, de los cuales nadie ha logrado escapar jamás.

DILEMA:

Teniendo a la vista la demostración de que el “Marco Rector Pedagógico de la educación de la sexualidad” responde a ideología marxista, y que dicha ideología produjo estragos en Rusia, y los producirá en todo país que adopte dicho “sistema”, como abundantísimamente se demostró a lo largo de todo este artículo, les pregunto:

¿Sabían ustedes, o no lo sabían, que este “Marco Rector” no tiene como finalidad real la educación sexual sana de niños, desde preescolar en adelante, sino que su finalidad oculta es implantar una ideología tomada del marxismo, concretamente, de Engels?

- Si lo sabían: entonces son unos hipócritas, mentirosos, y manipuladores de niños.

- Si no lo sabían: entonces son unos ignorantes irresponsables.

Por lo tanto:

EN NINGUNO DE LOS DOS CASOS ESTÁN EN CONDICIONES DE ENSEÑAR.
¡Y MENOS AÚN ESTÁN CAPACITADOS PARA CREAR UN MARCO RECTOR!



Conclusiones:


Yo doy mi voto por descartar, sin más trámites, el tristemente célebre “Marco Rector Pedagógico de la educación de la Sexualidad Integral” del MEC.



Que el lector diga las suyas.

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